Así de claro lo tiene uno en un momento determinado de su vida.
Atrás quedaron las experimentaciones en el aula de pre-escolar. Aquellas sensaciones al notar el tacto del acrílico sobre pies y manos, deslizándose en multitud de formas sobre un cartón blanco.
Primeros titubeos ante el papel decidiendo cómo sorprender a propios y extraños.
Experimentos con el color de acuarelas compradas con la paga en aquellas tiendas pioneras de "todo a cien".
Bastidores, pinceles, óleos; olor a aguarrás y manchas en la ropa.
El carboncillo impregnando manos, cara y nariz.
La mirada sorprendida de tus familiares al verte madrugar para pintar ese rincón especial que tanto te gusta...
Han pasado los mejores años de creatividad no especulativa y has decidido que lo tuyo es el arte.
First step. Fotografía digital (2011)
Y ahora, ¿qué?
Porque llega una encrucijada vital para cualquiera que se llama UNIVERSIDAD.
Y resulta que para poder desempeñar un papel importante en la sociedad es necesario tener un título, al menos hace poco más de una década. Y la preocupación de los padres al intuir un futuro dudoso, con ingresos irregulares, sin domicilio estable, de un país para otro, puede llegar a pesar como una losa sobre las tiernas espaldas de los aspirantes a ser nuevos Picasso (por citar un ejemplo de artista español universal, que no se ofenda nadie, por favor). Aunque la opción final de optar a unas oposiciones de secundaria tampoco escapa a la previsión paterna, "por si acaso" y para "asegurar unos ingresos". Al fin y al cabo, artista era sinónimo de "liberal" para los padres, qué vamos a hacer, el término degenera muy rápido en otros calificativos menos dignos...
Ahora, tanto ha cambiado la cosa que es conveniente poseer máster de post-grado, experiencia, idiomas, etc. para optar a un puesto de camarero o repartidor (con mis mayores respetos a la hostelería y el sector servicios en general, señores, gracias por estar al pie del cañón SIEMPRE): eso sí, que no se entere nadie de que tienes estudios, porque si no, no te contrata ni Rita...
Pero volvamos a lo esencial. Ser artista.
¿Un artista nace o se hace?
Evidentemente, sin capacidades innatas todos podemos adquirir los rudimentos técnicos necesarios para alcanzar resultados óptimos. Al igual que la voz, la técnica se domina. Pero posiblemente siga faltando ALGO: "Técnicamente perfecto, pero no transmite"... "El color es muy llamativo, pero sigo sin encontrar la motivación para comprarlo".... Y es que la diferencia entre maestro y alumno no la imponen, en ocasiones contadas, la experiencia y el conocimiento, sino el mismo impulso creador que poseen todos los que destacan en sus respectivas disciplinas.
Este camino de aprendizaje y formación puede ser apasionante, o muy duro, pero merece la pena.
Mi recomendación: haced lo que os dicte el corazón, pero hacedlo con todas las fuerzas que os permita la vida. Luchad por lo que os hace latir. Aunque tengáis que renunciar a algunas cosas. Si no estáis dispuestos a perder, tal vez tampoco sea este el camino que os corresponde.

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